Horizonte de evento
Flotación, indiferencia de presiones. Un hermano Wright que no encuentra forma de aterrizar su frágil nave manteniendo los miembros unidos -pensé- y de repente tocamos tierra, habíamos aterrizado.
Los aeropuertos. ¿Cuantos escritores murieron debajo de artículos, sustantivos y adjetivos cuando de aeropuertos se trata? Quiero vivir un poco mas, así que solo voy a recordar las puertas automáticas que, en este caso, no se abrieron. A-4, hundido. Después de maldecir la puerta, el sistema que la abre, la administración del aeropuerto y los familiares de todos, me di cuenta de algo tan simple como escalofriante. La misma puerta se abría para otras personas.
¿Habré muerto? ¿Estaré soñando? Parado frente a una puerta que me había robado el alma descubrí el primero de una serie de eventos que desencadenarían el desgarro absoluto del espacio-tiempo. Logré atravesarla pegándome a una señora que, naturalmente, me miró con miedo. Estoy afuera y creo que soy libre -pensé-.
Después de subirme al primer taxi que encontré e indicarle al chofer la dirección a la cual me dirijía me resbalé en un sueño muy profundo. 13:20, hora de mirar el reloj.
Llegué a la casa de Sergio, pagué el taxi y descendí. No la recordaba tan verde, mas bien la recordaba gris. Ahí mismo, en la puerta de su casa, Sergio me dio el abrazo que yo estaba necesitando, hacía tanto que no nos veíamos que hasta lo recordaba mas alto, pero nada mas, solo mas alto…
…Y aquella noche de enero, helado de por medio, descubrí que esta historia se había corrompido hasta su punto de quiebre. Nada de esto realmente sucedió, bah!, algo si es verdad.
13:20, hora de mirar el reloj.



