Micro de larga distancia, noche. Lleno de pre-adolescentes que volvían de mundo marino hacia el hotel que los albergaba en su viaje de egresados de séptimo grado a San Clemente del Tuyú. Patético dirían algunos, sin embargo es, quizá y solo quizá, el mejor recuerdo de este homosapiens de mediana edad que ahora golpea las teclas como si eso lo transportara a ese momento. Cuando le preguntan a un adulto que desea casi siempre responde boludeces, pero un adolescente es otra cosa, en ese momento sabia lo que queria. Que ella se siente a mi lado y voyage, voyage.
El aire estaba calmo pero electrificado, las voces de los casi treinta eran un murmullo cansado por un dia de actividad y para colmo de bienes el chofer habia decidido apagar las luces blancas y dejar solo las pequeñas luces rojas que indican los numeros de los asientos y yo sentado, parado, colgado, tirado, shockeado pero calmo como sabiendo que lo imposible era imposible y ella… bueno, ella merece mínimo un parrafo aparte.
Luz, luz de mi vida. En eso momento no entendía bien porque me provocaba esos sentimientos tan contradictorios, tan sumisos y tan salvajes, pero la vida me lo explicó de forma tangible a lo largo de los largos años. Sabiendo que no sabría que hacer si la tuviera cerca espere el mejor momento para decirle que se siente a mi lado, ¿paradoja? No. Solo un pulso incontenible, como un sueño a punto de convertirse en realidad a cada paso pero… finalmente despierto.
Obviamente para mí, esa noche se escurrio entre mis dedos como minutos cayendo a un abismo atemporal, solo un hermoso recuerdo quedo en mis retinas, un instante tan perfecto que se fue perfeccionando a lo largo de los años. Su mirada clavada en mis ojos a través de todo el pasillo y una sonrisa, la mas delicada y sutil de las sonrisas dedicada a mi con tanta espontaneidad que aun veintitres años mas tarde sigue teniendo el mismo brillo en mi mente. Despúes de haber revolucionado los conceptos de lo permitible a lo largo del año, despúes de haber sudado mis manos y dejado plantado a un amigo en una esquina sin nombre, aún despúes de una fiesta tan increíble que unió por primera vez la noche con ella, aún despúes de tantas cosas fue esa sonrisa lo que me voy a llevar al mas largo de los viajes, aquél que nos iguala como seres. Seres humanos. Y al fin de cuentas…Voyage voyage, cada vez con menos deseo.

